martes, 1 de septiembre de 2009

NO HAY LUGAR

Nota: Ésta, como todas las que aquí se escriben, es una historia verdadera por eso los nombres de los personajes fueron cambiados, si existiera alguna semejanza de apodo, nombre o apellido es pura coincidencia. Las fotos no me pertenecen, ni a ninguno de los personajes, las bajé de internet para que tengan idea del estilo o de los lugares

Era verano en Gualeguay, estación en la cual todos los gualeyos del mundo se juntan.


Así como las anguilas del mundo abandonan el mar y se juntan para reproducirse en el Mar de los Zargazos.

O como los salmones vuelven a los oxigenados rios de la Alaska en que nacieron.


Apenas iniciado el mes de diciembre comienza la migración gualeya a la tierra amada, la Patria chica.

Digo la Patria chica aunque en el corazón de uno se hace grande, porque nosotros somos unidos a la Argentina, por eso de los pactos preexistentes y otras yerbas, pero antes de más nada somos entrerrianos.

Por eso nos agrada mucho más el nombre de Confederación Argentina o de Provincias Unidas del Sur que el de República Argentina.


No sé si fui claro, pero es que nosotros tenemos conciencia de que somos anteriores a la república y que ésta se gestó en nuestro seno.


Bueno, para qué hablar de cosas tan serias en las que uno se acaba perdiendo en divagaciones. Resulta que cierto día, mientras jugábamos al volei de playa.

El negro Valderrama tuvo que abandonar el juego porque era el día que le tocaba hacer el asado.

Nos estaba faltando uno cuando, de repente, aparece un platense que andaba de vacaciones por el litoral. Buena facha, pelo largo, bronceado, sonrisa blanca y fácil.


- ¿Puedo jugar? dijo el muchacho en cuestión.


Lo miramos y nos miramos entre todos, para ver si había alguno que se opusiera, como nadie dijo nada el "Pincha" le dice: - ¡Entrá Hermano! Vos jugás de este lado.

Jugaba bien el vaguito y eso era importante, en realidad la cancha de volei de playa no era como lo es hoy en día en que juegan dos de cada lado, era un juego normal, con seis de cada lado. La muchachada aprovechaba para exibir sus músculos trabajados y sus dotes de campeones y... claro está... las gurisas se sentaban a tomar mate, alentar a uno u otro y aprovechar el momento para ver si después salía algún atraque.


Porque el verbo que más se conjugaba en el estío era "atracar".


Terminado el juego el gurí fue hasta el bar y compró unas cervezas y gaseosas que compartió con la barra. Ahí nomás el negro Valderrama lo convidó a comer el asado y cada uno de nosotros lo saludamos, porque hasta ese momento no sabíamos ni el nombre.


Daniel se llamaba; dijo que era mochilero, que había salido desde La Plata y que tenía como objetivo conocer el Litoral.


Que un camionero que venía a Gualeguay lo levantó en Zárate y que aprovechó para conocer la "Capital de la Cordialidad".


- ¡Ah! Mirá vos! dijo el "tuerto" Anibal , al quien el gurí le había caído simpático porque le hizo ganar el partido de volei. - ¿Eso es lindo, vieron? Es lo que yo quiero hacer pero yendo a Europa. ¿Y tenés experiencia en ese tipo de viaje? ¿Cómo hacés cuando llegás a una ciudad? ¿Dónde te instalás?


El tal de Daniel responde: - Sí, experiência tengo bastante, ya vengo haciendo eso hace dos años, primero fui a Córdoba y todo el Noroeste, hasta Bolivia. El año pasado hice el Sur y volví por Chile, pasando por Mendoza. Este año es el Litoral.


- ¡Pero yo te pregunté dónde te instalás? ¿Dónde te acomodás? Insistía el tuerto.


- Bueno, depende, si hay un camping y el tiempo es bueno armo la carpita. Si no hay, busco una pensión o un albergue de estudiantes o un hotelucho barato. Pero cuando llego a uma ciudad siempre voy primero a la comisaría, me informo y les pido permiso para dejar momentaneamente la mochila con mis cosas. Eso también es una jugada porque evita que la policía me mire como sospechoso de cualquier cosa.

- Te das cuenta hermano -dijo el tuerto- el gurí sabe hacer las cosas. ¿Y dónde te vas a quedar ahora?

- Pensaba quedarme en el camping del balneario, por dos días apenas, pero ya no hay más lugar, voy a ver si encuentro algún hospedaje por ahí, caso contrario me tendré que ir antes que se haga de noche.


- Pero no hermano, quedate en casa, un lugarcito te vamos a hacer. ¿No gringo? Dijo dirigiéndose a mí.


- ¡Seguro!
Le respondí.


Acá voy a hacer un aparte, yo ya les conté que la vagancia mas fina de Gualeguay se instalaba en la casa del tuerto Anibal, cuyo padre había fallecido y su madre, viuda, se mudara para Paraná. Además de este redactor, allí también se quedaban el “Pincha” Adler, el “Negro” Valderrama, el “Gallego” Arana, el “Patita” Espinoza y el “Rengo” Capitán, entre otros. La casa era grande y durante el verano era pura fiesta. Las gurisas visitaban la casa cotidianamente, con la contra de las viejas, porque salían "mal habladas" por el chusmaje.
Volviendo al asunto, al final de la tarde retornamos a la casa, que justamente era enfrente a la calle lateral de la Jefatura de Policía, donde el gurí había dejado sus cosas.

- ¡Ya vuelvo! dijo y partió contento.

A los cinco minutos aparece con su mochila (grande che) y... una guitarra!!!


En el momento en que llegó nosotros estábamos en el pátio, el tuerto Anibal se estaba bañando.



El negro Valderrama, que preparaba el vigésimo mate del día se quedó parado, mirándolo, cuando escuchó que las gurisas le preguntaban si sabía tocar.


El muchacho, muy modesto, dice: Un poquito.


- ¡Uuuhhh!!! dijo el Pincha Adler.


Yo me quedé quieto, porque todos los gurises sabíamos agarrar una guitarra y arañar alguna cosita y pensaba que este sería igual.Hermanos!!! Ni les cuento!!! El tal de Daniel era una mezcla de Luis Alberto Spinetta, con Paco de Lucía, tocaba una barbaridad y “pa' completarla” cantaba muy bien, tenía la voz semejante a la de Bruce Springsteen.


Las gurisas se enloquecieron, pidieron una música atrás de outra y el chango no mezquinaba estilos, del rock a la balada, pasando por el folklore. El tipo tocaba y cantaba todo!!

El tuerto salió del baño con una tohalla a la cintura, sacudiéndose el agua de su renegrida y tupida cabellera. Sonriente, como siempre, le dice: Tocá “Hasta siempre Comandante” hermano. ¿Lo sabés?

- ¡Sí, claro! Dijo el gurí y comenzó a cantar:

“Aprendimos a quererte

Desde la histórica altura

Donde el sol de tu bravura

Le puso un cerco a la muerte...”

Y mientras entraba a la habitación, cantando también, para ponerse la ropa grita: ¡Vení “Pincha” haceme un favor hermano!

Y el muchacho seguía:

“Aquí se queda la clara,

La entrañable transparencia,

De tu querida presencia

Comandante Che Guevara...”

El Pincha salió con una bolsa de mercado y seis botellas vacías, diciendo que iba a traer unas cervecitas bien heladas.

“Tu mano gloriosa y fuerte

Sobre la historia dispara

Cuando toda Santa Clara

Se despierta para verte...”

Eran tiempos de rebeldía y revolucionarios, por eso nosotros y las gurisas cantabamos acompañando a Daniel...

“Vienes quemando la brisa

Con soles de primavera

Para plantar la bandera

Con la luz de tu sonrisa...”

Y el Tuerto, ya vestido, con um jeans Wrangler y una de sus características remeras negras Lacoste (de izquierda pero a la moda burguesa), acompañaba animadamente...

“Tu amor revolucionario

Te conduce a nueva empresa

Donde esperan la firmeza

De tu brazo libertario...”

“Seguiremos adelante

Como junto a ti seguimos

Y con Fidel te decimos:

¡Hasta siempre Comandante!”

Y cuando todos comenzábamos a repetir el estribillo suena el teléfono de la casa.

¡Riiiiing! ... ¡Riiiiing! ... ¡Riiiiing!

- Com lo de Aníbal. Atiende el Negro Valderrama. ¿Quién?... ¡Ah sí, sí! Soy yo el Negrito. ¿Cómo le va Doña Sara?... Ya se lo paso... Che, Aníbal, es tu mamá...

- Ya voy –dijo el tuerto y caminó para el teléfono

- Hola mamita! ¿Cómo estás viejita? ... ¿Qué?... ¿Cuándo?... ¿Con la tía Ruth y Raquel?... ¿En el TATA de esta noche a las 23,30?... ¡Pero claro que hay lugar mami!... No mamá, la casa no está hecha um despelote... Sí... sí, vos no te preocupés, va a estar todo arreglado... No te preocupés, te voy a estar esperando, un beso mamita, chau.

El tuerto vuelve para el patio com cara de preocupación y enseguida le pregunto si hay algún problema, entonces, muy apesumbrado dice:

- Se acabó el verano Gringo, y se nos acabó para todos, mi vieja junto con mi tía y mi prima están viniendo de Paraná hoy a la noche, llegan en el TATA de esta noche a las once y media.

Me agarró de sorpresa la noticia pero igualmente me quedé callado. Enseguida, con una mirada extremamente triste lo encara a Daniel y le dice: - Perdoname hermano, pero no voy a poder cumplir la invitación que te hice, mi vieja es muy jodida y sobre todo con los que no conoce.

- No te preocupes conmigo –dijo Daniel.

Aníbal siguió: -Y ustedes también muchachos, me tienen que ayudar a acomodar la casa y después cada uno tomar su rumbo.

- Pero claro hermano. –Dijeron todos.

- Ustedes no precisam gurisas, el quilombo acá es nuestro y nosotros lo vamos a arreglar ustedes vayan a sus casas, a la noche nos encontramos por ahí o las llamamos. ¿Sí?. Con el único que estoy preocupado es con Daniel que no tiene donde quedarse.

- Yo me arreglo –dijo Daniel- mis cosas están en la mochila, todavía es de día y puedo continuar mi viaje.

- Ya sé –dijo el tuerto- ¿Gringo, por qué no lo ayudás a Danielito? Llevalo com la chata hasta la garita de la policía y pediles que lo pongan en un camión, porque si va solo no le van a dar pelota, pero si vos los hablás lo ayudan. ¿Lo llevás?

- Pero claro, yo estoy listo. Dije. ¿Vamos Daniel?

Daniel se despidió de todo el mundo, colocó sus cosas en la camioneta y lo llevé hasta la garita Sur.

Hablé con los moros y en el tiempo que duró apretarle la mano para desearle buen viaje, los milicos ya pararon un camión y le pidieron que lo llevara hasta Gualeguaychú.

Volví a la casa y la vagancia estaba tomando cerveza y riéndose a las carcajadas, ahora podía desahogarme y preguntar lo que tenía embuchado:

- Che Aníbal, ¿qué história rebuscada es esa que te mandaste? Si tu vieja está paseando en la casa de tu tía Ruth en París y que yo sepa tu prima Raquel vive em Israel.

Y el tuerto, con aquella sonrisa malvada que tenía cuando había hecho una de las suyas dice: - Lo mandé al Pincha a comprar cerveza pero también a que llamara desde el teléfono público del supermercado... ¿Vos te pensás que lo puedo dejar en casa a un tipo que toca la guitarra como él? ¿No le viste las caras a las gurisas? ¡Todas alborotadas! ¡Pero que se vaya a la puta ese porteño culo corto!

Y todos: ¡jua jua jua jua jua!


viernes, 17 de julio de 2009

¿OTRO BIZCOCHO?

Nota: Ésta, como todas las que aquí se escriben, es una historia verdadera por eso los nombres de los personajes fueron cambiados, si existiera alguna semejanza de apodo, nombre o apellido es pura coincidencia. Las fotos no me pertenecen, ni a ninguno de los personajes, las bajé de internet para que tengan idea del estilo o de los lugares

Le decían "loco" a Boletti, aunque nunca supe por qué. Era uno de esos personajes maravillosos que siempre sabe tener Gualeguay.

Hombre de principios, franco y directo para conversar no tenía pelos en la lengua. Era amigo de mi viejo y, por herencia, continué la amistad. Peronista hasta el tutano, ni en plena dictadura militar retiró los afiches del "tío" Cámpora que él mismo había pegado en su taller mecánico en 1973.

Era un excelente electricista de autos, y tenía su taller en la entrada de Gualeguay, sobre la ruta, frente a la YPF de las cinco esquinas. Pero lo que más le gustaba era pescar, por eso no era raro que cerrara el taller por varios días para dedicarse a su pasatiempo.

Estaba yo, cierta mañana, tomando unos mates con Boletti cuando llega, rateando y haciendo contraexoplosiones, un auto con patente de Buenos Aires.


En el auto venía un señor de mediana edad con una mujer y un gurí. El hombre se bajó y dirigiéndose a Boletti (que estaba de overol) le pregunta si era el electricista.

-¡Sí señor! -dijo- ¿Qué necesita?

- Mire -respondió el hombre- el auto me viene fallando y creo que es un problema eléctrico.

- Bueno, vamos a verlo.

Abrió el capó y le pidió al hombre que lo arrancara, esté así lo hizo y Boletti comenzó a hacer o medir alguna cosa, cantarolando, como acostumbraba. Casi instantaneamente el dueño del auto se bajó y comenzó a hablar sin parar, diciendo:

- Sabe señor, yo creo que puede ser que las bujías se hayan tapado con aceite, porque este auto está un poco mal de aros y se le junta aceite a la combustión y eso ensucia las bujías. Si Ud. las saca a las bujías con certeza va a ver que están empapadas de aceite, ahí si las limpia un poco y les da la abertura correcta puede ser que le mejore la chispa...


(Boletti lo miraba, mientras me pedía un mate)


Y el hombre seguía: -O también puede ser que se haya mojado la tapa del distribuidor, porque de mañana temprano llovía en la ruta... y pensando bien, ahora que me acuerdo, creo que el auto comenzó a fallar después que pasé por un gran charco de agua que se había formado en la ruta... Sí, sí, seguramente puede haber sido eso...

(Boletti tomó el mate y me lo devolvió, mientras seguía mirando al hombre)

Y el tipo continuaba: - Si fue eso lo que hay que hacer es secar la tapa y después pasarle por adentro una estopa embebida en nafta, después tiene que esperar que se seque y listo.

Boletti sacó el aparato con el que estaba haciendo testes y sentándose a mi lado me dice: -¡Dame otro mate Gringo!


Y el porteño no paraba: -Aunque a veces sucede que algún cable de la bujía puede estar haciendo mal contacto, porque se resecan y se quiebran, vio? y bla... bla... bla...

Boletti fue adentro, trajo unos bizcochos, me convidó a mí y al hombre y me dice: -Dame el termo Gringo que yo lo sigo. Y se puso a cebar mate.

El tipo, que ya había mordido medio bizcocho, para de masticar, traga, se aclara la voz y medio preocupado dice:
- ¿Y jefe?


-Y ¿qué? -responde Boletti.


- ¿Me lo va a arreglar? ¿Qué tiene el auto?

- No sé lo que tiene (respondió Boletti) no terminé de revisarlo, pero ni falta que hace porque usted, compañero, sí que sabe. Ahí tiene las herramientas, uselás, arregleseló Ud. mismo, yo voy a seguir tomando mate, si necesita algún repuesto llame a lo Mioniz, el número es el del almanaque que está el lado del teléfono.

Y mostrando su mejor sonrisa le dice: ¿Otro bizcocho?

viernes, 29 de mayo de 2009

La confesión

Nota: Ésta, como todas las que aquí se escriben, es una historia verdadera por eso los nombres de los personajes fueron cambiados, si existiera alguna semejanza de apodo, nombre o apellido es pura coincidencia. Las fotos no me pertenecen, ni a ninguno de los personajes, las bajé de internet para que tengan idea del estilo o de los lugares

Después de tanto tiempo les voy a revelar el gran secreto de las crías cambiadas de la perrita campeona. Añadir imagen

Al lado de la casa de mi madrina Estela vivía una vecina muy engrupida, tenía más “humos” que telegrama de indio, asquerosa como pocos, “la créida” le decían en el barrio.

Esta mujer, vamos a llamarla Ñata, tenía una perrita “Luli”, de esas perras de “madame” de raza caniche, con más diplomas y certificados de vacuna que cualquiera de los gurises del barrio. La Velcha decía a respecto: “Es una cosa que yo no zé, una barbaridá el cuidao que tienen con ese animal, imaginensé que pa’ tosquearla la llevan a Güenos Aires”.

Yo era gurí ya entrando en la adolecencia, la edad del pavo que le dicen, y había ido a comer a la casa de la madrina, que era apenas a una cuadra de casa. Siempre que preparaba un locro, una carbonada o un guiso de lentejas con chorizo colorado ella me llamaba, porque sabía que a mí me encantaban esas cosas.

Llegué temprano a la casa de mi madrina y me puse a jugar con el “negrito”, el perro de ella. Nuestra familia siempre fue muy original para ponerle nombre a los animales, el mío, por ejemplo, se llamaba “perro”. El “negrito”, perro vagabundo de raza “junta pulgas”, como su nombre lo indicaba, era negro y chiquito, pero su principal característica era la de ser fiero. Imagínense un perro bien fulero... sí?... le erraron lejos, el “negrito” se parecía con el Maestro Jedi Yoda de la Guerra de las Galaxias. Estaba en la puerta chacoteando con el perro cuando llega la vecina en un taxi, con la caniche. Se bajó del auto y no me dijo nada. Quiero dejar claro que la mujer ni siquiera me miró. Pasó con la nariz para arriba sin darme un miserable buen día. Entró en la casa cerró la puerta y listo. Unos minutos después escucho que atiende el teléfono, que estaba cerca de la ventana que daba a la calle, ella hablaba alto y el diálogo era más o menos así:

- Con lo de la Ñata!
- .....?
- No me digás!!! Lo conseguiste??? No te puedo creer!!!
- .....?
- Pero claro que está alzada!!!
- .....?
- Pero te digo que sí, acabo de llegar del veterinario, está en pleno celo.
- ....?
- Bueno, entonces mañana la llevo a Paraná para cruzarla. Paso por tu casa primero. Gracias amiga. Te voy a quedar debiendo para siempre!!! Chau, chau querida y gracias de nuevo!!!

Y acto seguido le decía a alguien en la casa:

- La Petu me consiguió el perro del Doctor Urquiza, aquél que salió campeón de la raza, en Paraná, para cruzarlo con la “Luli”. Me vas a llevar no? Ay! No lo puedo creer y bla bla bla.

Bueno, fue en ese momento que se me ocurrió la idea. Son esas cosas de chiquilín que te pasan por la cabeza sin ningún otro motivo que hacer alguna maldad.

El locro estaba una delicia, comí mucho y charlé bastante de fútbol con el marido y el hijo de la madrina. Terminado el almuerzo ella lavó los platos rapidito y después, como buenos entrerrianos todos nos fuimos a siestear.

Cuando yo me quedaba allá me dabanel cuarto de huéspedes, que quedaba en la planta alta. Era un lindo cuarto, que tenía entrada por dentro de la casa y una puerta ventana con salida a la terraza, por la cual también se podía subir de afuera.

Apenas subí abrí la puerta ventana y lo llamé al “negrito”. Esperé un rato largo y en el silencio de la siesta me levanté. Saqué una soga de colgar ropa que estaba en la terraza y con mi cinturón le hize un arnés al “negrito”. Lo amarré con la cuerda y se lo bajé hasta el patio del fondo de la vecina, donde estaba la caniche “Luli”.

Qué graaande el “negrito”!!! Casi sin presentación, una movidita de cola, unas vueltitas, una meadita y le hizo el servicio.

El tiempo en ese momento demoró. Los perros estaban abotonados y parecía que el tiempo no pasaba nunca. Cuando el negrito se soltó lo subí rápidamente, lo desaté y me fui a la cama a disfrutar los hechos.

Tiempo después contaba la madrina lo que parecía ser un caso extraño. Decía que cuando la perrita de al lado tuvo cría, le nacieron tres cachorritos de los cuales dos eran negros y tan fieros que nadie lo podía explicar. Que la vecina gritaba y zapateaba tanto que la tuvieron que sedar.
-Sabés una cosa Angelito? Me dijo la madrina
- Qué? Le respondo, poniendo mi mejor cara de santo.
- Yo los vi a los cachorritos y uno de ellos era igualito al “negrito” cuando chiquito.
- No me digás? Dije, haciéndome el sorprendido.
- Sí, pero no puede ser porque la caniche nunca salió y el “negrito no puede bajar por la terraza.
- Ah no!! Por la terraza no podría nunca!!!
Y en su ingenuidad ella dice: - Yo creo que la caniche era enamorada del “negrito” ella y él siempre se miraban del patio a la terraza, entonces ha sido una especie de antojo de la “Luli” de tanto desearlo al “negrito”.
- Sí, sí, ha de haber sido eso. Tenés razón madrina!

domingo, 17 de mayo de 2009

El gallito pisador

Nota: Ésta, como todas las que aquí se escriben, es una historia verdadera por eso los nombres de los personajes fueron cambiados, si existiera alguna semejanza de apodo, nombre o apellido es pura coincidencia. Las fotos no me pertenecen, ni a ninguno de los personajes, las bajé de internet para que tengan idea del estilo o de los lugares

Cierto 17 de octubre, para mi cumpleaños, mi padrino, el Angelito, que vivía conmigo en casa, me trajo de regalo un gallo-gallino de color ceniza (o cenizo) con seis gallinas de la misma raza, todos de primera línea.

El Angelito era apasionado por las riñas de gallos y siempre quería incentivarme a entrar en ese submundo. A mí me encantaban los gallos de pelea, pero más por su belleza y altivez que por su propósito. Yo nunca admitiría que un animal mío entrase en combate para ser lastimado.

El gallo en cuestión era un ganador muy conocido en el ambiente, que estaba tuerto, pues había perdido un ojo en su última pelea, en la que mató un gallo uruguayo ganador del Tres Naciones.



Decían, las malas lenguas, que mi padrino lo había robado en el Paraguay de un criador peruano. Pero yo sé que no es verdad, porque el Angelito siempre fue un gran criador de gallos “ráculos” o gallinos.

Los gallos-gallinos son una variedad del assil, de origen asiáticos, probablemente de Irán, las patas no son redondas, si no rectangulares, su principal característica es que no tienen cola de gallo, le faltan las plumas barbatanas, por eso su cola se parece con la cola de una gallina. Pero son feroces, agresivos, pendencieros, mal intencionados y arrebatadores. Se hacen como los que no quieren nada y de repente... paf!!! Te pegan una estocada terrible y mortal.









Solté el gallo y las gallinas en el jardín de la chacra, que era muy grande, con una hermosa gramilla y muchos árboles, sin canteros de flores, porque daban mucho trabajo.


No lo puse en el gallinero porque no quería que el de riña me matara un hermoso gallo Sussex reproductor, que tenía para mejorar mis gallinas de campo.




Hacía poco tiempo que habíamos comprado la chacra vecina, para hacer un projecto de criaderos de pollos. A esa chacra, que tenía una buena casa, se fue a vivir mi primo Carlos con su esposa.



El dueño anterior había salido, llevando todas sus cosas menos un gallito de raza Leghorn que no pudo atrapar.

Los Legohrn son de una raza de aves ponedoras, blancos, pequeños y leves, con la cresta muy colorada. Son muy activos y voladores, cuando criados a campo yo mismo los he visto volar más de 50 ó 60 metros.


A los dos días de la partida de Barralde, el dueño anterior, llegó mi primo Carlos a la casa. El gallito andaba muerto de hambre, así, cuando mi primo le tiró un poco de maíz, consiguió meterlo en el gallinero.

Se construyeron dos grandes galpones, cada uno para 20.000 pollos y nos estábamos preparando para dar inicio a la producción. Pero una de las condiciones principales para criar pollos es que no haya gallinas comunes cerca, porque le pueden transmitir enfermedades.


Así siendo, mi primo me dice: - Llevate el gallito blanco que hace como tres meses que está solo en el gallinero y acá no sirve para nada, ni siquiera para comerlo porque es muy chiquito.

-Bueno, le digo, agarralo y dameló que lo llevo a la otra casa, se lo voy a regalar al “tarta” Cazaretto.

Lo llevé a casa y justo el “tarta” había salido a hacer unas compras, entonces le digo al Angelito: -Padrino, guardemé este gallito hasta que venga Cazaretto, que se lo voy a regalar.

Tendría que haberle visto la luz en los ojos al padrino, pero en ese instante, apurado como siempre, no me di cuenta. Me fui para adentro de la casa y cuando estaba cebándome el primer mate me desperté.

El padrino era como los chicos y apenas le di el gallito le desató las patas y lo soltó en el jardín, con la única intención de ver al ceniza campeón en acción.

-Noooooo padrino!!! Le grité. Pero ya era tarde.

El ceniza matador estaba en el jardín de espaldas y el gallito blanco, cuando vio tantas gallinas, se fue directo al humo.


Había que entender su necesidad después de tres meses preso en soledad.


Corriendo, con las alitas medio abiertas y bajas, montó como venía la que parecía ser la primera gallina... que no era otro que el gallo-gallina matador!!!

Al sentirse pisado el gallo ceniza se dio vuelta y le pegó un guachazo tan grande que lo mandó unos cinco metros para atrás.

Era un revuelo de plumas blancas!!!





Pero claro, no lo mató, porque los gallos de riña tienen su espuelas cortadas para calzarles las púas de acero.



El Legorhn no se dio por aludido, a pesar del tremendo golpe el atrevido se acomodó y erizó las plumas para el combate.

El matador corrió y le pegó un segundo golpe, en el aire.

Tan fuerte que lo hizo pasar para el otro lado de la cerca de alambre tejido.

Y ahí se acabó la pelea porque uno quedó de un lado y otro del otro.

Ustedes capaz que no me creen, pero la escena era muy graciosa.

El matador picaba y golpeaba la cerca repetidas veces.

Había un odio mortal en sus ojos, parecía que decía:

- Te voy a matar!!!

Ya el blanquito, del otro lado, sabiendo que el otro no podía pasar, echaba la cabeza para atrás y de lado, tipo malevo y gozador, golpeaba sus alas desafiadoramente, caminando de lado, como diciendo:

- Sí, sí, lo que quieras, pero no fue empate...

Vos me habrás pegado unos golpes...
Pero yo te pisé!!!
Te pi-sé ! Te pi-sé!! Te pi-séééééé!!!

Quién te manda a tener esa pinta de trolo!!!

viernes, 15 de mayo de 2009

MI LOCO

Nota: Ésta, como todas las que aquí se escriben, es una historia verdadera por eso los nombres de los personajes fueron cambiados, si existiera alguna semejanza de apodo, nombre o apellido es pura coincidencia. Las fotos no me pertenecen, ni a ninguno de los personajes, las bajé de internet para que tengan idea del estilo o de los lugares

Después de muchos años de lucha fui agraciado con un empleo en la Cámara de Diputados de la Nación. La función para la que fui investido era de Asesor Secretario del Presidente de la Comisión de Vivienda.

El Presidente era un Diputado
electo por la Provincia de Buenos Aires,


aunque era
entrerriano,

de Rosario del Tala.

Dicen que todos los locos son de Tala
y coincidentemente, el sobrenombre con el cual lo apodaban sus mejores amigos era “Miloco”, palabra que fue inventada por el Gordo Remo, que lo llamaba al principio de “loco mío”, después lo transformó en “mi loco” y finalmente “Miloco”. Aunque había sido electo por el voto bonaerense, nada de eso lo impedía de ser uno de los diputados que más luchaban por Entre Ríos.

Miloco era la escencia del entrerriano, divertido, ingenioso, cojudo, arrebatador, lleno de “chispas”, atrevido y con esa pizca de pícara maldad que tienen todos los “panza verdes”.

En esa época yo había vuelto a estudiar, por la noche cursaba la Facultad de Derecho de la UBA – Universidad de Buenos Aires y alquilaba un departamento en el barrio de Balvanera, que me quedaba cerca del trabajo y de la facultad.

Un sábado por la mañana estaba yo tranquilo en casa cuando suena el teléfono, era el Ministro de Obras Públicas (un sábado!!!) que quería entrar en contacto urgente con el Diputado ya que el Gobierno quería una reunión ese mismo día a la tarde; querían que él asumiese la Presidencia del Banco Hipotecario. Le informé que el Diputado estaba en su estancia en Entre Ríos, pero que de algún modo entraría en contacto.

Me fui hasta la sede de un club de radioaficionados y desde allí conseguí comunicarme con “Miloco”. Me pidió que llamara su chofer y su Jefe de Gabinete y que lo fuéramos a buscar al aerodromo de Don Torcuato, así lo hicimos.

El día era gris y pesado, se aproximaba una tremenda tormenta. A mí siempre me pica la naríz antes de las tormentas y comienzo a estornudar. Cierta vez una profesora me dijo que eso sucede porque el ozonio baja hasta la superfície. Será verdad?

Miloco había llegado rápidamente, vestido como estaba en la estancia, con un pantalón de gabardina beige, camisa azul, y pañuelo de seda al cuello, combinando con la camisa. Botas cortas de carpincho y un cinturón del cual nunca me olvido porque la hebilla era de aquellas que se usan en rastras, de plata, con las iniciales en oro, que el había mandado colocar en un cinto de carpincho muy bien trabajado, hecho por el Bicho Delgado, famoso talabartero de Gualeguay. Les cuento esto porque de tanto admirarle ese cinto él me lo regaló con hebilla y todo.





Subió al auto todavía en la pista (teníamos esa mayordomía) nos saludó a todos con alegría y enseguida nos pidió que lo lleváramos al Banco Hipotecario. En el coche además de nosotros estaban el Mellizo, que era el chofer y el “gallego” Ferrero, Director del Congreso que se desempeñaba como Jefe de Gabinete de la Comisión.

Menos el Diputado, los tres estábamos de traje y corbata.

Paramos el auto en la calle, del lado de afuera, donde el Melli se quedó. Entramos por una puerta lateral y caminamos por los corredores (parece un laberinto), un Secretario nos llevó hasta el gabinete donde nos esperaba el Ministro y dos funcionarios del Banco.

Miloco quería aceptar el cargo pero no le daban libertad total para colocar sus propios colaboradores. La reunión se extendió durante dos largas horas y los pormenores no vienen al caso.

La lluvia se había largado con todo una media hora antes de acabar la reunión. Terminada la misma, uno de los Directores llamó un ordenanza y le pidió que acompañara al Diputado y su secretario hasta la salida.

El ordenanza nos saludó atentamente y después de observarnos de arriba a abajo, dirigiéndose al “gaita” Ferrero le dice: Por favor sígame Señor Diputado.

Yo ya estaba por abrir la boca, pero Miloco se pone un dedo sobre la boca pidiéndome silencio.

Y el tipo seguía: Por aquí Señor Diputado. Cuidado con la escalera Señor Diputado. Yo le abro la puerta Señor Diputado etc

Cuando llegamos a la puerta de salida y la abríó... ay ay ay!!! no les puedo explicar lo que llovía, era un diluvio.

El ordenanza tomó un paraguas enorme, que parecía una sombrilla de playa, y preguntando cuál era el auto, lo abrió y condujo al “gaita” hasta el coche, abriéndole la puerta de atrás.

El mellizo dio una marcha atrás y se colocó bien delante de la puerta, mientras el ordenanza volvía con el paraguas. Llegando, me pasa una mano sobre el hombro para llevarme hasta el coche y dándose vuelta le dice a Miloco: Primero lo llevo al Secretario.

Llegué al coche y el ordenanza volvió. Mientras limpiaba con la mano los vidrios empañados veo que el portero llega al Banco y, entrando, cierra el paraguas. Acto seguido lo veo al Diputado corriendo hasta el auto, donde llegó hecho sopa y muriéndose de risa.

Yo estaba indignado, quería volverme y agarralo a patadas al tipo. Pero Miloco me dice: Dejalo, pobre tipo, cuando se entere de lo que hizo se va a querer morir de vergüenza.

Y yo pregunto: Pero qué pasó? Por qué no te acompaño? Por que lo dejaste que te haga eso?

Y él nos cuenta, dando grandes carcajadas, que el portero llegó y le dijo: Yo allá afuera no vuelvo más hasta que no pare! Así que vos “gordi” mové las bolas y corré hasta el auto porqué te vas a mojar todo!!!

Y jaaaaaaaaa ja ja ja ja!!! No paraba de reírse.

martes, 14 de abril de 2009

VIENE PETER HENRY

Nota: Ésta, como todas las que aquí se escriben, es una historia verdadera por eso los nombres de los personajes fueron cambiados, si existiera alguna semejanza de apodo, nombre o apellido es pura coincidencia. Las fotos no me pertenecen, ni a ninguno de los personajes, las bajé de internet para que tengan idea del estilo o de los lugares

Estabamos sentados en el bar Cazote, tomando una cerveza, cuando de repente aparece Margot, siempre alegre e ingeniosa nos saluda dándonos besitos y soplando otros para los que estábamos más lejos.

Después de los “qué tal?” y “cómo andás?” Salió la pregunta de siempre: - Qué novedades tenés?

Y ella dice: Sabés quién viene a Gualeguay? Peter Henry!!!

- No me digás! Le respondo. Cuándo?

- Llega el 15 de febrero directo, de Buenos Aires para Gualeguay, vamos a hacerle una recepción en Tudor (era el boliche de onda, cuyo dueño era el Polvillo).

Como nunca falta un buey corneta, una de las mujeres que estaba sentada en una mesa próxima a la nuestra, de puro chusma, se mete en nuestra conversación y dice: Es verdad que viene Peter Henry a Tudor? Y viene com la banda o va a hacer play-back?

Rápida, como um chijete, Margot, guiñandome un ojo, le responde: Pero por supuesto que viene con la banda!

-Ay qué bárbaro! Dice la metereta y dándose vuelta les chusmea a las otras: Gurisas a que no saben quien viene a Gualeguay? No saben? Viene Peter Henry!!!

-Quién? Responde otra medio fuera de sintonía.

-Peter Henry!!!

- En serio?

- Sí, sí, va a estar en Tudor.

- No lo puedo creer!!! A mí me encanta!!!

Y así se fue corriendo la bola, “Peter Henry en Gualeguay”. Todo el mundo hablaba y comentaba el asunto. En la disquería se volvían locos, porque la gente llegaba y pedía el disco y ellos no lo tenían. Imaginen si en Gualeguay algún comerciante te va a dejar ir sin que llevés nada.

- Se agotó che!!! Pero ya pedí a Buenos Aires. Dejame la seña porque allá también se están acabando. Y después que el cliente salía, rápidamente se ponían a llamar a las distribuidoras y buscaban saber cuál era la grabadora para pedir el disco.

La Veruska, cómplice de la barra, desde la radio colaboraba, anunciando:

- Y este mensaje es para todos los que aprecian la buena música, el sábado 15 de febrero Peter Henry y su banda estará visitando amigos en Gualeguay, Tudor va a quedar chica!!! No te lo pierdas!!! Y ahora, el tema favorito de Peter Henry! Y colocaba Paul Anka cantando My Way! (La memoria me hace unas jugadas, podía ser Tom Jones)


Carita,
que trabajaba en el diario,

comentando espectáculos,

le metía más leña al fuego

escribiendo en su columna:


- Yo voy a estar, y vos?
El sábado voy a ver
a Peter Henry en Tudor.

Qué alboroto hermanos!!!


En Tudor no cabían más que 300 personas

y todos querían entradas.

El 15 llegó Peter Henry, en el Messina (Ciudad de Gualeguay)
Peter Henry, no era otro que el Pedro Henrique,
“Perico” para algunos, Pedrito para la gran mayoría.
Un atorrante gualeyo,
timbero, divertido como pocos,
apreciador de un buen wisky
y conocedor del buen vino.
Y para mejorar, era entonado para cantar.

Habíamos llamado una banda local
que ensayó la música durante dos o tres días
y que afinaba los instrumantos atrás de una cortina
colocada de modo a tapar el pequeño palco.

Pedrito entró por la puerta lateral y
disimuladamente subió al palco.

De atrás de las cortinas comenzó a cantar:

And now the end is near
So I face the final curtain
My friend, I'll say it clear
I'll state my case of which I'm certain


Las cortinas se abrieron y un único reflector
iluminaba la figura del Pedro,
que se había puesto un sombrero.
En el palco y de espaldas él cantaba.

La gente aplaudía a rabiar,
algunas gurisas daban gritos histéricos.
Y el Pedringui continuaba de espaldas...

I've lived a life that's full
I've traveled each and every highway
And more, much more than this
I did it my way


Y ahí se dio vuelta y cuando lo reconocieron no pudo seguir más... Chico despelote se armó!!! Entre las carcajadas de unos y la bronca de otros, había algunos que lo querían matar. Y a nosotros también!!!

Yo me zambullí de cabeza atrás de la barra, junto con otros, algunos de los cómplices se rajaron.

Gran parte de la gente se mataba de risa de su propia estupidez, pero había los que estaban cabreros y hasta hubo algunos que comenzaron a querer quebrar las cosas pero como todo el mundo lo quería al Polvillo, y al Pedrito también, a los pocos los ánimos se fueron calmando. Claro que siempre están los amargos se fueron haciéndose los ofendidos (para no pagar las copas) pero la mayoría no paraba de reírse del esquema que fuera creado.


Y finalmente... Peter Henry cantó en Gualeguay!!!

Ya lo decía el gran Filósofo Dolina: La inteligencia humana es limitada, pero la estupidez no tiene límites.